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El
euro se convirtió en moneda el 1 de enero
de 1999. Desde el 1 de enero de 2002 todas las
transacciones dentro de la Unión Europea
(Bélgica, Alemania, Grecia, España,
Francia, Irlanda, Italia, Luxemburgo, Países
Bajos, Austria, Portugal, Finlandia el
Reino Unido y Suecia no participan plenamente
en la adopción del euro) se realizan
en euros.
El llamado 'período de
doble circulación', en el que coexistía
con las monedas nacionales, finalizó el 28 de
febrero de 2002. A partir de esa fecha se produjo la
retirada definitiva del circulante anterior, supervisada
por el SEBC (Sistema Europeo de Bancos Centrales).
El tipo de conversión
adoptado fue:
1 € [EUR]
=
40.3399 BEF (Bélgica)
=
1.95583 DEM (Alemania)
=
340.750 GRD (Grecia)
=
166.386 ESP (España)
=
6.55957 FRF (Francia)
=
.787564 IEP (Irlanda)
=
1936.27 ITL (Italia)
=
40.3399 LUF (Luxemburgo)
=
2.20371 NLG (Países Bajos)
=
13.7603 ATS (Austria)
=
200.482 PTE (Portugal
=
5.94573 FIM (Finlandia)
La conversión
en euros de las unidades monetarias nacionales se rige
por normas jurídicas específicas que garantizan
la transparencia y la equidad.
Cada tipo de conversión
en euros se expresa con seis cifras significativas
(por ej., 1 euro = 40,3399 BEF), que deben emplearse
al efectuar cualquier conversión. No pueden
ser redondeadas ni abreviadas.
Si después de la conversión
en euros, el tercer decimal es inferior a 5, la cifra
en euro deberá ser redondeada por defecto (por
ej., 34,874 euros pasarían a ser 34,87 euros).
Si el tercer decimal es cinco o superior a cinco, se
redondeará por exceso (por ej., 34,875 pasarían
a ser 34,88 euros).
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